Teletrabajo, ¿gastas o ahorras? ¡Empieza a ahorrar de verdad!Tiempo de lectura 9 minutos

Por Marta Moreno
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Echando la vista atrás al confinamiento y evaluando qué tal nos hemos portado (porque siempre hay que hacer balance de los acontecimientos importantes en la vida) nos damos cuenta de que hemos hecho…lo que hemos podido. Al igual que la familia, tu altura y tener ritmo para bailar salsa con dignidad, ¡hay cosas que no se eligen! Hay que aceptarlo como es y aprender de lo pasado para sacarle el partido que se pueda.

Seguro que haciendo el balance de tres meses de confinamiento, no obstante, le habrás cogido el punto a muchas cosas y te congratulas al admirar tus habilidades de adaptación a la nueva normalidad. ¿Quién te lo iba a decir? Antes subcontratabas hasta que te bajaran la basura y hoy en día casi podrías encender un fuego con un par de piedras y hasta diseñar todo el menú de un restaurante gourmet. Se llama supervivencia, y saca lo mejor de uno mismo; es tu nuevo súper yo capaz de hacer cosas que antes no imaginabas. Aunque todos nos alegramos de tener un pedacito de la nueva normalidad al alcance, no dejes marchar a tu nuevo avatar demasiado pronto, ¡las posibilidades de tu nuevo yo son infinitas!

 

Tu nuevo súper yo conquista el nuevo mundo

Mejor teletrabajo

Si nos ponemos a adivinar, probablemente entre tus proezas pandémicas a destacar está la de ahorrar dinero como nunca antes. En principio parece fácil, pero no lo es tanto en realidad, ¡así que no te quites todo el mérito! Si aún no has hecho una lista de todo lo que te has ahorrado, recuerda el placer que te daba contar las monedas de la hucha cuando eras pequeño y pégate el gustazo. Nosotros hemos hecho una pequeña recopilación de los ahorros más importantes, ¿coincide con la tuya?

 

¿Cómo has llenado la hucha?

Transporte: la mayoría no lo hemos utilizado en mucho tiempo y puede que si ya has vuelto a tu ritmo habitual no te quede más remedio que usarlo pero, ¿no te pasa que ahora solo quieres ir andando a todos lados? Has estado tanto tiempo buscando excusas para salir y contando los días para poder mover las extremidades en longitudes superiores a la distancia a tu nevera que aún no estás saciado. ¡Bravo! Maravillas del confinamiento, con todo el deporte que has hecho en los últimos tiempos y lo que lo has disfrutado  estás listo para una media maratón por lo menos, o lo que es lo mismo: ir corriendo al trabajo, en bici a la compra y pasear al perro en patines. ¿Quién necesita abono transporte?

Comer fuera: seguro que antes del confinamiento la mitad de los días no te daba tiempo a hacerte el tupper para el día siguiente. Llegas tarde a casa, no hay nada en la nevera o el último rato libre del día no te lo quieres pasar buscando recetas o creando engendros culinarios que luego no puedes ni terminarte. ¿Solución? Pues que acabas comiendo fuera la mitad de los días, normal. Si has echado cuentas no solo te has debido ahorrar una pasta, también se lo has ahorrado a tus contornos porque te has centrado en comer más sano en casa, en explorar nuevas recetas y en descubrir una nueva afición. Ahora Masterchef te parece cosa de aficionados y la tortilla de patata te sale de estrella Michelin y te la haces hasta para desayunar, ¡mejor que el pincho del bar!

Cañas a la salida de la oficina: confesemos, nos hemos tomado unas cuantas (por no decir más de las que te gustaría admitir) cañas afterwork durante el confinamiento. Aún así siempre son más baratas por videoconferencia y ahora que estás súper en forma y llega el verano no quieres tirarlo todo por la borda echando barriga otra vez. ¡Ahí tienes otro recorte de gastos!

Comprar ropa y chorradas: simplemente porque pasabas por delante de una tienda y pensabas, ¿por qué no? ¡Me lo merezco! Sin embargo, ahora que has tenido tiempo de sobra para ordenar los armarios y tus pensamientos, te has dado cuenta de que tienes de todo y lo que no tienes, te lo fabricas o reutilizas. Las tres R de la sostenibilidad no tienen ningún secreto para ti, y la de reducir y reutilizar son tus preferidas. ¿Cómo llevas la de reciclar?

Gym: si eres de los afortunados que viste claro lo de montarte el gimnasio en casa desde el 14 de marzo, te habrás ahorrado unas cuantas cuotas, unas cuantas lorzas y unos cuantos trapitos más porque lo del año pasado te entra a la perfección. Esperamos que no te haya dado por comprarte todas las máquinas de ejercicio mágicas que venden en la teletienda; si eres del común de los mortales con el peso de tu cuerpo, unos buenos burpees y unas bayetas de cocina habrás trabajado todos los músculos de tu cuerpo, hasta los dedos de los pies.

 

¿Cómo has vaciado la hucha?

Y ahora los gastos porque, no nos engañemos, quemar tarjeta calma un poquito la ansiedad y el aburrimiento, y esperar la visita del mensajero por un momento devolvía la emoción a tu truncada vida social. Todos hemos pasado por eso, no hace falta que hagamos un club ni nos pongamos a confesarnos en masa. Vamos a por esa lista.

 

El líder indiscutible

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En todos los hogares, sin duda: las plataformas de vídeo. Pocas cosas le habrán disputado el puesto estrella de los gastos esta pandemia. Si ya tenías una plataforma, pues ahora te has hecho de todas, y si las tenías todas, te has apuntado a todas las promociones y upgrades posibles. ¿Correcto? Lo bueno es que mientras las pagabas te has sacado el certificado de crítico de cine profesional y ahora tienes una nueva salida profesional… o más temas de conversación con tus colegas.

La oficina en casa

Pocos estábamos listos para montarnos la oficina en casa y muchos al final hemos terminado sucumbiendo para librarnos de los dolores de espalda y de trabajar en el sofá. Empezamos comprando el escritorio y la silla, seguidos con el reposapiés. A los básicos siguieron los cascos buenos para las videoconferencias, la impresora, y terminamos con el último modelo de portátil y monitor gigante, la almohadilla ergonómica para el ratón y la taza con nuestro nombre. Parece que seguiremos usándolos un tiempo así que, por si acaso, aún no los pongas a la venta aunque lo de la taza… sobraba, sí.

 

Cerrando el top 3

No podía faltar, por supuesto: la comida a domicilio. Aunque te hayas ahorrado el gasto de comer fuera todos los días, llegados a cierto punto (y algunos seguro que ni os habéis aguantado mucho las ganas, confesad) necesitábamos un poco de novedad, algo especial que devolviera a tu vida las ganas de quitarte el chándal y de soltar el móvil 30 minutos al día: y ese era el repartidor de comida. Que aparte de la propina se ha debido de llevar más olas, aplausos y hasta lágrimas de emoción (y alguna poesía) que en toda su vida. Pues si te ha devuelto la ilusión, ¡bien gastado está!

El número uno en la sombra

No vamos a incluir los datos de internet en nuestra lista porque las compañías telefónicas se han puesto a regalar gigas a diestro y siniestro como contribución especial al confinamiento físico y mental (y confitamiento cerebral). Pero, ¿en qué se han traducido las innumerables horas de tarifa plana de teletrabajo con el ordenador, temporada tras temporada de series, listas enteras de reproducción sobre repostería, tardes enteras de horno y vitrocerámica para ponerlas en práctica, tutoriales en directo desde el mismísimo Varanassi para hacer el cuervo, el escorpión y la grulla sobre la esterilla y un larguísimo etcétera? 

Pues en luz, muchos euros de luz. ¿Se te ha ocurrido echarle un ojo a tus facturas? Porque si algo tiene el estar encerrado es que nos obliga a vivir enganchados a la red eléctrica como si fuera un oasis en medio del desierto y eso, tu bolsillo, ¡lo ha tenido que notar pero bien!

Si aparte de ser tu caso, además eres de los que cambiar de proveedor de servicios de energía en casa te da más pereza que empezar la pandemia entera otra vez, tenemos soluciones para ti. ¿Por qué pagar más por la luz que usas si puedes invertir tu dinero en todas tus nuevas aficiones?

 

¡Empieza a ahorrar de verdad con el teletrabajo!

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