Seis claves para entender y elegir el crédito o préstamo que tú necesitasTiempo de lectura 10 minutos

Por Marta Moreno
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Ha llegado el momento en tu vida: necesitas dinero para seguir adelante con tus planes vitales y te has decidido a pedirlo prestado pero, ¿por dónde empezar? Y, ¿cómo saber que estoy tomando la decisión correcta y no terminaré arrepintiéndome luego? El mundo financiero de ahí fuera parece una jungla y asusta tomar decisiones que  puedan volverse en nuestra contra a largo plazo por falta de experiencia. Pero ¡tranquilidad! Solo necesitas conocer unas reglas básicas del juego para moverte con confianza y obtener beneficio para alcanzar tus objetivos. Desenfunda el machete que vamos a abrirnos paso en el camino de los créditos y los préstamos ¡y a salir victoriosos!

 

Lo que tú necesitas

Asegurador - Bnext

Eres tú quien pide el crédito o el préstamo, ¿correcto? Pues entonces el primer paso es tener bien claro lo que tú necesitas. Ten esa conversación interior, contigo, con un amigo, en la ducha o con tu perro…y ponlo por escrito en tu ordenador o llénate la pared de post-its si te funciona mejor, pero conviene que definas claramente tus objetivos, necesidades y posibilidades antes de dar el paso: necesitas un plan.

1. Finalidad y cantidad

¿Qué vas a hacer con el dinero que pidas prestado? No es lo mismo pagarse unas vacaciones, reformar la casa o apuntarse a un máster, que pensar que te vienen gastos varios en los próximos meses que no tienes aún muy definidos, pero para los que crees que vas a necesitar un dinero extra. ¡Organización! Recuerda que vas a tener que devolver no solo el dinero prestado, sino también los intereses, así que asegúrate de que cada euro que te presten y vas a devolver sea una inversión para ti. Fija tu objetivo y decide cuánto dinero necesitas exactamente para llevarlo a cabo. 

2. Tasa de endeudamiento

El segundo punto a marcar en tu plan es tener la seguridad de que vas a poder devolver el dinero prestado mes a mes sin llevarte toda tu calidad de vida por delante y sin morir en el intento. Haz tus cuentas y confirma que devolver las cuotas mensuales no te supondrá más de un 30% de tus ingresos. Puedes estar seguro de que la entidad financiera que te preste el dinero también lo tendrá en cuenta al estudiar tu caso y decidir si eres solvente para hacer frente a los pagos y concederte el dinero solicitado. Ante todo, sé realista con tu situación financiera, tus perspectivas laborales y de ingresos, tus gastos y el plazo de amortización del dinero que vas a recibir prestado, y adapta el plan a tus circunstancias reales.

3. Objetivos de ahorro

Forman parte esencial del plan. Para asegurarte de que no estarás con el agua al cuello durante todo el tiempo que te lleve devolver el dinero prestado, lo mejor es recortar gastos superfluos. Ahorra y trata de establecer un plazo para devolver el dinero lo antes posible y así evitarás pagar intereses de más. 

 

Lo que ellos te ofrecen

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Tú tienes tu plan y la entidad de crédito que vaya a prestarte el dinero tiene el suyo propio, y pone sus condiciones. Por ello, el siguiente paso es verificar que estas son realmente beneficiosas para ti y encajan en tu plan de forma sostenible. Vamos con los puntos básicos que deberás considerar, estas son las claves para analizar las ofertas que te lleguen.

4. Condiciones generales

1. Tipo de interés: un viejo amigo ya si lees nuestro blog asiduamente. Ya te lo explicamos en su día en este post del blog, pero para definirlo de forma rápida y sencilla, te recordamos que el TIN (Tipo de Interés Nominal), son los intereses que te cobra el banco (o la entidad financiera o de crédito en cuestión) por prestarte el dinero, y que tendrás que ir devolviendo mes a mes junto con la cuota de devolución mensual. La TAE (Tasa Anual Equivalente), por su parte, corresponde al coste real del préstamo, ya que incluye el TIN + otras comisiones que suelen ir asociadas a la contratación y gastos de la operación. Además, la TAE tiene en cuenta la frecuencia de los pagos de las cuotas (mensual, semestral, anual). Normalmente se calcula de forma anual, y te da una idea más ajustada de lo que terminarás pagando finalmente por tu préstamo. Sin embargo, recuerda que puede haber comisiones añadidasque deberás tener en cuenta y sumar a los costes totales.

2. Plazo amortización: seguro que ya sabrás que es el plazo de devolución del dinero que acuerdas por adelantado y por escrito con la entidad que te lo presta. Puede variar mucho y principalmente depende (radicalmente) de si pides un crédito o un préstamo. ¿No tienes muy claras las diferencias? ¡Consulta este y este otro post de nuestro blog para solucionar tus dudas y seguir adelante! 

Para refrescarte la memoria, un crédito implica una cantidad más pequeña de dinero prestado que devolverás a corto plazo (entre uno y dos años, generalmente), mientras que un préstamo conlleva cantidades de dinero considerables que tardarás varios años en devolver (una hipoteca, por ejemplo). Ante todo, recuerda que cuanto más tardes en devolver el dinero, más intereses terminarás pagando a la larga. En principio el TIN será menor en cada mensualidad, pero si tienes que pagarlo durante muchos meses terminarás pagando más seguro. 

3. Flexibilidad: el mundo está lleno de imprevistos y cambios de planes, por eso es interesante que te informes de si podrás adaptar las condiciones contratadas a los giros inesperados del camino. Los créditos son los que suelen ofrecer mayor flexibilidad, así que consulta: ¿tienes posibilidad de una devolución anticipada o de que retrasen el plazo de una cuota si un mes no pudieras hacer frente al pago? Merece la pena tenerlo en cuenta al decidirse por una opción u otra. 

4. Comisiones varias: pueden ser unas cuantas, ¡ya te avisamos! Así que rebusca para estar al corriente de todas e incluirlas en la cantidad final a devolver, para evitar sorpresas indeseadas y terminar pagando mucho más de lo que calculaste en un principio. 

La entidad que te preste el dinero puede cobrarte comisiones adicionales por lo siguiente (normalmente en forma de un tanto por ciento del préstamo concedido):

  • Comisiones por estudio previo para garantizar que eres solvente y puedes hacer frente a los pagos con tu nómina mensual. 
  • Comisiones por gestiones de apertura, puesta a disposición del dinero y cancelación. Esta última es importante: aunque tengas dinero para terminar de pagar el préstamo antes de lo acordado, la comisión de cancelación puede hacer que cancelarlo anticipadamente te salga muy caro.  
  • Comisiones por cambio de condiciones: si necesitas cambiarlas después de contratar el préstamo puede que te cobren por ello, ¡mejor saberlo de antemano!
  • Intereses de demora: intenta no retrasarte nunca en los pagos, ¡paga religiosamente tus mensualidades! De lo contrario, los intereses de demora serán mucho más elevados que los intereses mensuales y tu plan y tu tranquilidad se verán descuadrados. 

5. Vinculación obligatoria: muchas entidades te piden requisitos como a domiciliar tu nómina o contratar algún producto financiero adicional (normalmente de seguros o inversión) para darles un extra de seguridad y aprovechar la operación para llevarse algo más al bolsillo. Entérate bien de cuánto dura el contrato de ese producto, sus condiciones de mantenimiento y si tiene coste de cancelación. Echa cuentas y confirma que su contratación termina beneficiándote si contratas el préstamo y que no termine siendo una carga más. 

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5. A tener en cuenta

No menos importante es tener en mente otras cuestiones que harán que tu relación con la entidad a la hora de contratar el préstamo y devolverlo mes a mes sea lo más agradable, transparente y fluida posible…o de lo más tedioso. Obviamente, devolver el dinero es la parte menos divertida de que te lo presten, ¡que no se haga aún más dura!

1. Papeleo de apertura y concesión: la clásica pesadilla de todo humano, tener que ir al banco una y otra vez a que te hablen de cosas que no entiendes y que siempre te falte presentar un papel más para cerrar la transacción. ¿La solución? Contratar créditos y préstamos 100% online o que al menos puedas presentar documentación telemáticamente, que no se te vaya la energía y la alegría solo en las gestiones previas.

2. ¿Te ofrecen una oferta general o una oferta personalizada? Lo que le encaja a tu vecina no tiene por qué valerte a ti, y hoy en día muchas entidades evalúan tu situación particular, no solo para asegurarse de que podrás devolverles el dinero, sino también para que las condiciones se adapten a tus necesidades y que contratar con ellos te resulte más llevadero y beneficioso.

3. Gestión diaria: hacer gestiones con un clic en lugar de planear una visita al banco siempre te hace ver la vida un poco más de color de rosa. Contratar un crédito o préstamo digital o poder hacer las gestiones desde la app de la entidad en tu móvil te ahorras tiempo, desplazamientos y estrés, pero sobre todo te permite llevar un seguimiento diario y personal del proceso y que este sea más transparente para ti. Lo ideal, además, es que la entidad esté disponible para resolver tus dudas financieras o tus problemas técnicos mediante su asistencia por teléfono o por chat cuando puedan surgir, y tú no tengas que pelearte con nadie ni perder tiempo.

 

Lo que no puedes pasar por alto

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6. Ya casi estamos, pero ¡que no se te olvide!

1. Comparar varias opciones: ¡básico! No te vayas a lo primero que encuentres, lo que prometa dinero fácil y rápido o te ofrezca tu banco de siempre por ahorrarte gestiones. Hoy en día hay muchísimas opciones y comparadores de créditos, entidades que te hacen ofertas personalizadas y condiciones que te pueden resultar muy beneficiosas, pero no dejes que otros decidan por ti. Investiga, compara y pregunta; cuanto más interés le pongas, más tranquilidad tendrás a largo plazo de que has tomado la decisión correcta y no vas a arrepentirte por el camino.

2. Números claros, correspondientes al total intereses generados y total a pagar: que no se te olvide hacer la cuenta final, total y redonda del desembolso que harás para devolver todo el dinero prestado y estar seguro de que es razonable y puedes hacerle frente. Las sorpresas en estas cosas no suelen ser para bien…

3. Lee y comprende todas las condiciones antes de contratarlo: como cuando hacías un examen, que no te puedan las ansias de acabar con el asunto de una vez y responder cualquier cosa. No firmes nada de lo que no estés convencido por tu falta de conocimiento sobre el tema. Pide ayuda a tu alrededor e investiga qué implica lo que firmas. Tu paz mental y tu bolsillo se lo merecen y al final verás que, con no demasiado esfuerzo, has aprendido un montón sobre el tema.

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