¿Cómo elegir el tipo de interés de la hipoteca? Diferencias entre tipo fijo y tipo variableTiempo de lectura 5 minutos

Por Bnext
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Comprar un piso es uno de los proyectos más bonitos que podemos tener. Pero si como en todo, eres primerizo, te asaltarán un montón de dudas. Para ponerte este camino un poquito más fácil hemos preparado un artículo con los requisitos para pedir una hipoteca y cuáles son todos los pasos que tendrás que ir dando.

Sin embargo, una de las primeras cosas que tendremos que decidir es qué tipo de interés de la hipoteca queremos. Esta decisión va a condicionar toda la búsqueda de préstamo hipotecario.

Para evitar tener que preguntar banco por banco, deja la búsqueda de hipoteca en manos de un profesional como Helloteca, que te harán esta criba inicial de entidades bancarias, ofreciéndote solo aquellas que se adapten a tus necesidades y perfil.

Tanto si decides ir por tu cuenta, como si finalmente lo dejas en manos de Helloteca, la primera pregunta será: ¿qué tipo de interés de hipoteca estás buscando? Y la respuesta solo puede ser una de estas tres:

  • Interés de tipo fijo
  • Interés de tipo variable
  • Interés de tipo mixto

Como todos estos términos financieros son un poco complicados, te los vamos a contar con detalle. A continuación podrás ver la diferencia que hay entre una hipoteca a tipo fijo y a tipo variable. En el caso del interés mixto de una hipoteca no nos vamos a detener porque realmente es un híbrido que se hace entre los dos anteriores y que va a depender un poco de las condiciones del banco y del acuerdo de tipo variable que establezcas.

 

Interés fijo hipotecas

uno de los fraudes habituales el phishing

Como su nombre indica, cuando firmamos un préstamo hipotecario con un interés a tipo fijo nos estamos agarrando a lo seguro. Una cantidad económica que no va a cambiar a lo largo del tiempo. Es decir, el banco analizará nuestro caso particular y nos ofrecerá unas condiciones de hipoteca en base a nuestros ingresos, el valor de la vivienda, los años en los que vayamos a pagar el préstamo y la cantidad económica que hayamos pedido.

En base a todas esas condiciones y el índice de riesgo en el que nos encontremos nos podrán ofrecer un interés u otro, pero siempre será el mismo. Por ejemplo, si hemos logrado un interés del 1,6%, estaremos sujetos a esa cifra a lo largo de los años y hasta que paguemos el total de la hipoteca, aunque los valores del mercado suban o bajen.

Por tanto, tu cuota mensual de hipoteca será siempre la misma (para bien o para mal). El interés fijo de una hipoteca te garantiza saber de antemano qué vas a tener que pagar durante los próximos 20-30 años que tengas esa deuda.

Ten en cuenta que en las hipotecas a tipo fijo también entran en juego las bonificaciones. El banco te puede ofrecer una cifra más favorable si cumples una serie de requisitos: tener una cuenta nómina, haber hecho el Seguro de Vida con ellos, realizar dos pagos mensuales con una tarjeta de crédito asociada a la entidad, etcétera. En el caso de que tu hipoteca esté sujeta a una de estas bonificaciones y en algún momento no las cumplas, aunque estemos hablando de un tipo fijo, podrás tener una subida del tipo de interés.

Es decir, si lograste un interés del 1,6% a tipo fijo bonificado, pero el interés sin bonificación es del 1,8%, en el momento en el que no cumplas las bonificaciones acordadas, tu tipo de interés pasará del 1,6% al 1,8% y se mantendrá así hasta que vuelvas a revisar y cumplir las bonificaciones. Pero, si te ocurre esto, tu interés nunca subirá del 1,8%, que es el interés a tipo fijo de tu hipoteca sin bonificar.

 

Interés variable hipoteca 

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Si por el contrario te inclinas por una hipoteca con interés variable estarás sujeto a las fluctuaciones del mercado. Unas líneas más arriba te decíamos que en la hipoteca de tipo fijo tu cuota mensual siempre será la misma y te hemos resaltado que “para bien o para mal”. ¿Qué hemos querido decir con esto? Que en un interés variable de hipoteca te puedes beneficiar de esos cambios en el mercado y disfrutar de tipos de interés más bajos de los que, a lo mejor, hubieses logrado con un interés a tipo fijo.

En el caso de una hipoteca con interés variable tu cuota saldrá de dos métricas, un diferencial fijo y un valor o índice de referencia, que suelen ser el Euríbor o el Libor. Las actualizaciones del valor en este caso pueden ser mensuales, trimestrales, semestrales o anuales.

Vamos a suponer que el diferencial fijo que nos han dado es del 1% + un índice variable igual a x. Si en la actualización del valor el Euríbor está al 1%, nuestro interés será del 2%. Pero, si en la próxima revisión el Euríbor está al 0,2%, nuestro interés será de 1,2%.

El hándicap en este caso es que, si los temas financieros no son tu fuerte o prefieres tener los datos atados desde el inicio, con el interés variable de la hipoteca no podrás saber las cantidades que vas a tener que abonar a lo largo del tiempo y esto te puede producir cierta desazón. Para “premiar” ese contrapunto la tasa de interés que se establece en una hipoteca a tipo variable suele ser más bajo que en el tipo de interés fijo.

Ahora que ya sabes la diferencia entre el tipo de interés fijo y variable de la hipoteca, tú qué eres, ¿de pájaro en mano o de ciento volando?

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